La savia que nos alimenta

SaviaY después de aquel largo invierno nos visitó la primavera.

Los que decían saber de la vida siempre habían defendido que la primavera era la época que representaba mejor la vida en toda su esencia.

Y yo, ávido por saber, quise comprobarlo. Y me convertí en planta.

Y alcé mis ramas hacia el cielo desafiando el quemante calor de los rayos.

Y erguí el tallo retando la fuerza de un viento infantil.Savia

Y hundí la cofia de mis raices buscando tu magma quemante y primigenio.

Fue entonces cuando noté el frescor de tu agua subterránea mojando los pelos absorventes radiculares. Y sentí el sabor de tus sales y de todos los elementos que guardabas.

Momentos después, tu esencia subió por mis vasos conductores y buscó en la superficie de mis cientos de hojas el anhidrido carbónico de tu aliento y el contacto con nuestro sol.

Tu esencia se convirtió en savia Saviaelaborada y cubrió mis células vegetales como la manta lo hacía con mi cuerpo en las noches de aquel invierno pasado.

Y explotó en mí la vida, en toda su esencia, desprendiendo en su onda expansiva pequeñas moléculas de oxígeno.

Gregori Navarro

Savia

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