Entre meridianos y paralelos, cómo surgió

Entre meridianos y paralelosY la vida nos hizo un regalo.

Aquel enero lluvioso y de días cortos y oscuros hizo que nos recogiéramos como huéspedes de un monasterio medieval. Y durante aquellas tardes, de horas lentas, mientras las gotas nos miraban desde fuera, enganchadas al cristal, fuimos perfilando lo que sería nuestra vuelta alrededor del mundo.

Nos inclinábamos sobre el mapa y recorríamos con nuestros dedos, que mantenían el olor del pan de la merienda, los lugares que nos marcaba aquel libro editado por la UNESCO. Y cada página nos proponía ir a un sitio maravilloso, cada vez.

Y el mapamundi se convirtió en tablero.Entre meridianos y paralelos

Un mapamundi con sus meridianos y paralelos que fueron nuestros caminos, los vehículos que nos transportaban a todas partes.

Un mapamundi que fue viejo y sabio y también amarillo, con el olor propio del papel afectado por el paso del tiempo, que ya se medía en décadas o tal vez en centurias.

Un mapamundi alejado de la geopolítica actual, de las fronteras caprichosas que dibujan los humanos a golpe de conflictos absurdos.

Un mapamundi ajeno, por suerte, a la economía globalizadora de no sabemos bien qué.

Y las páginas del libro de la UNESCO, que nos hablaban de las maravillas de la humanidad, se convirtieron en pequeñas cartas descriptivas de una baraja geográfica.

Una baraja formada por una injusta selección de lugares y monumentos, ciudades y entornos, y qué sé yo.

Y de nuevo vinieron nuestros amigos los colores para identificar las zonas geográficas, los continentes.

Entre meridianos y paralelosY Europa, y sus lugares, se volvió azul.

Y púrpura fue la madre África.

Y Oceanía quiso pintarse de rojo.

Y el color ocre tiznó los paisajes de Asia.

Y para América quedó el color de la Amazonía, el verde.

Y fue entonces cuando pensamos que los cuatro jugadores que competirían, serían cuatro geógrafos con espíritu aventurero, ávidos de conocer las maravillas que aquellas cartas marcaban como patrimonio de la humanidad.

Y, para simbolizar esta avidez, dibujamos unos ojos.

Y dejamos que los dados y las peonzas nos llevaran ahora rápidamente, ahora más despacio,…jugando

Gregori Navarro

Entre meridianos y paralelos

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