La luz de los lejanos faros

Aunque no sea una lectura de verano, el profesor García Gual siempre nos hace pasar buenos ratos, a pesar de la gravedad del problema que trata.

Solo una perla, para disfrutarla:

«Es como si, entre tanta información, tanto estrépito, tanto chismorreo y chisporroteo de imágenes, los libros quedaran un tanto apagados, y nosotros anduviéramos demasiado desasosegados para demorarnos en las palabras escritas. Sin contar con el riesgo de que, al adentrarnos en una biblioteca laberíntica y circular, nos perdamos por los pasillos, como les sucedió a algunos, y, como sir James Frazer o J.L. Borges, nos quedemos al fin atrapados y ciegos, como el agorero Tiresias, pero sin inspiración de los dioses, sino tan solo emboscaos entre libros, con su extraña y taimada sabiduría. Los pedagogos y altos funcionarios de Educación velan por ahorrarnos esos riesgos.»

Demetrio de Falero (I)

No podiamos dejar de dedicar una entrada de nuestro blog al que es uno de nuestros personajes en nuestro juego La Gran Biblioteca: Demetrio de Falero.

Nacido en el año 350 a.C. en el puerto ateniense de Falero poco se sabe de su vida. Es posible que naciera esclavo o como mucho pobre, según indicaciones de Diógenes Laercio, aunque otras fuentes lo relacionan con el general Conón, quien reconstruyó los muros largos de Atenas, derribados por los espartanos después de ganar la Guerra del Peloponeso.

Tuvo una gran afición por el estudio y por la oratoria aunque nunca quiso practicar la política. Estudió en el Liceo con Teofrastro como maestro y fue gran amigo de Menandro.

Después de un período turbulento en Atenas, Demetrio se situó bajo la protección de Casandro, quien llegó a ser rey de Macedonia después de la muerte de Alejandro Magno. El rey viendo las capacidades de Demetrio lo nombró administrador de Atenas.

Su gobierno fue, según Plutarco:

«Oligárquico en el nombre, pero en realidad monárquico por el poder del Falereo”.